DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

INSTITUTO DE MEDIO AMBIENTE 

 

“ El desarrollo sustentable es  aquel  que satisface  las necesidades de la generación presente, sin comprometer  la capacidad de las generaciones futuras en satisfacer sus propias necesidades”  

Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo 1987.
 

Cuando el ser humano comenzó a vivir en sociedades organizadas, comenzó la agresión al Medio Ambiente.

Con más precisión podría decirse que fueron las civilizaciones humanas las que incidieron negativamente en la naturaleza.

A partir de la Revolución  Industrial entendida como la expresión productiva del capitalismo y ocurrida en Inglaterra en el Siglo XVIII, la agresión hacia el Medio Ambiente se potenció e inició un  sostenido crecimiento en su magnitud hasta estos días.

Las organizaciones tribales primitivas, así como los asentamientos de animales que viven en comunidades, poca o ninguna incidencia tuvieron en términos de daño ambiental en su contexto.

El equilibrio natural no fue vulnerado por especies cazadoras o recolectoras que se desarrollaban solo en la medida en que su hábitat lo permitía.

Es hasta allí tal vez donde puedan aplicarse los conceptos de la Ecología, ciencia  que estudia la interrelación entre los seres vivos y su entorno, para analizar la incidencia de las organizaciones humanas en la naturaleza.

Pero a partir de la existencia de sociedades con necesidades de servicios, comercio, industrias y con poblaciones siempre crecientes en número, el equilibrio natural se vulnera y los preceptos científicos que deben usarse para el estudio de los fenómenos que relacionan al hombre con su hábitat, son los de las ciencias del Medio Ambiente.

En el año 1869 el alemán Hernst Haeckel crea el término Ecología, la que es definitivamente dotada de contenido científico por Charles Darwin., pero recién en los años ´70, nace el Ambientalismo en los Estados Unidos de la mano de movimientos sociales que propiciaban una menor agresión ambiental a los gobiernos.

Las existencias de agua potable en el mundo que alcanzan solo el 1% del total de este elemento, el crecimiento poblacional superando la barrera de los 6.000 millones de habitantes en el planeta, la supresión de los bosques nativos por el crecimiento de las fronteras agrícolas promovidas por la demanda de alimentos, la contaminación de aire, suelo y agua producida por las industrias que abastecen a sociedades cada vez mas pudientes, deben ser señales de alarma que propicien la implementación de acciones tendientes a morigerar o suprimir los efectos negativos de nuestra civilización en el Medio Ambiente.

El cónclave de prominentes científicos provenientes de todas las latitudes reunidos en París en 2.007, ha producido conclusiones indiscutibles en el sentido de que es la actividad antrópica la que potencia el cambio climático como consecuencia del efecto invernadero.

Sin embargo, las mismas sociedades que demandan cambios en la negligencia contaminante de sus industrias, son las que consumen cada vez mas bienes y servicios y cuya generación produce el efecto que quieren morigerar.

En este contexto, la actividad productiva y empresarial requiere un desarrollo sostenible con el propósito de aumentar la competitividad de las empresas,  ya que en el marco internacional se considera como un verdadero activo la calificación de empresa ambientalmente responsable.

De allí entonces que el debate, la concientización y la incorporación del tema ambiental  en las estrategias de las empresas sea un verdadero propósito de esta fundación.

FuCER ha nacido con el espíritu de orientar sus acciones en la misma dirección de otros  esfuerzos que se realizan para propender a la sustentabilidad del  desarrollo del Norte Argentino ya que los impactos negativos que el desarrollo carente de responsabilidad ambiental ha traído al mundo, hacen imprescindible que las organizaciones gubernamentales o civiles, productivas o de servicios, cuenten con instancias que incidan en la diagramación de sus políticas teniendo en cuenta las consecuencias de éstas en el Medio Ambiente.